Texto: Cecilio Romero

Muchas novedades para una fría madrugada en la Sierra de Guadarrama: mi primera salida con FONAMAD, nuevos compañeros de aventura fotográfica, muchos nombres que intento retener e identificar… La tarde previa a la salida, entre preparativos, cámara, objetivos, utillajes varios, bocata, termo con algo calentito y las diversas capas de cebolla para no pasar frio, o al menos mucho frio, se van cruzando con una cadena de mensajes de WhatsApp, del grupo recién creado. Saltan las dudas, respecto al tiempo, amenaza un temporal de frio y nieve, cómo y dónde quedar para que el impacto de los numerosos vehículos que llevaremos sea el mínimo. Finalmente la decisión de los que entienden y tienen experiencia triunfa y con acierto.

 

© Jorge Martín

© Jorge Martín

 

No es momento de presentaciones a las 6:45h de la mañana, tampoco de equivocarte de grupo, porque no hay nadie ajeno a la convocatoria de la salida de FONAMAD. Poco a poco intento ir identificando a aquellos con los que había mantenido conversaciones escritas en el foro o en el chat del móvil. Sí es momento de iniciar la subida al mirador de Las Canchas, nuestro destino, que está a 1 hora de camino y a 1.750m de altitud. Previsiblemente habrá poca nieve en el camino pero sí hielo que ralentizará nuestra marcha. Durante una hora aproximada, un rosario de luces va iluminando la subida serpenteante de un camino amplio, entre pinos que aún conservan parte de la nieve caída el día anterior. Las prisas se aceleran cuando al abrirse el bosque divisamos la claridad del día, prisas por captar esas primeras luces del alba que empezaban a teñir de calidez la sierra y desplazar la luz fría de una luna menguante.

 

© Carlos Carrasco

© Carlos Carrasco

 

© Juan Carlos Fajardo

© Juan Carlos Fajardo

 

© Joaquín González

© Joaquín González

 

El emplazamiento escogido no puede ser más atractivo, la Maliciosa enfrente y el cerro Guarramillas (Bola del Mundo) a nuestra izquierda y justo debajo, el valle de La Barranca con Madrid al fondo que empieza a apagar sus luces nocturnas. Sin mediar palabra y sin pérdida de tiempo, cada uno buscamos la mejor ubicación para extender el trípode y desplegar los aperos fotográficos. Tenemos la sensación de habernos perdido algo del principio, pero rápidamente el amanecer nos regala sus mejores luces y se nos olvida esa posible pérdida. El sol comienza a iluminar los escenarios escogidos, la luz a filtrase por la pradera helada entre pinos y escaramujos congelados, los colores se suceden y el abanico de posibilidades nos incita a la creatividad. Miro a mi alrededor y nos asemejamos a un rebaño dejado por el pastor para que devore el mejor pasto. Durante unas horas aprovechamos este regalo, que ni en el mejor de los casos habíamos soñado, a la vista de las previsiones anunciadas.

 

Cecilio Romero

© Cecilio Romero

 

Roberto Navarro

© Roberto Navarro

 

La temperatura, que a pesar de brillar el sol, apenas habría subido algunas décimas, debíamos estar por debajo de los -5 grados, me deja helados los pies, a pesar de los dos pares de calcetines, y paralizados los dedos de las manos, incapaz de afinar los diales de la cámara, es momento de hacer un receso.

 

Fernando Mora

© Fernando Mora

 

No hay muchos sitios donde refugiarnos, al abrigo de un pino, nuestro amigo Joaquín nos había amenazado con calentar a los congregados con viandas salmantinas y vino que, junto al café caliente, nos hacen recuperar fuerzas y movilidad para seguir un rato más. Aprovechando que la luz es más intensa puedo guardar el trípode y tomar algunas fotografías, cámara en mano.

 

Javier Herranz

© Javier Herranz

 

José Pesquero

© José Pesquero

 

El tiempo pasa sin darme cuenta y ya toca iniciar el regreso para llegar al punto de encuentro a la hora convenida. Es el momento de la diáspora para algunos pero a los que no nos acucia la prisa optamos por quedarnos a comer juntos y tener la oportunidad de comentar el día y en mi caso, de conocer mejor a los compañeros con los que he compartido una maravillosa marcha fotográfica.

 

Cristina Lorca

© Cristina Lorca

 

Julián López

© Julián López

 

Siempre he pensado que las mejores fotografías se toman con la serenidad y la mejor inspiración, en este caso se han unido dos variables para que esto suceda: la mejor compañía y un día espléndido, que me han brindado esa serenidad e inspiración para encontrar en mi visor la mejor luz con la que escribir unas fotografías de paisajes y naturaleza.

¡Nos vemos de nuevo en la próxima!