© Fernando Gandía Abellán

© Fernando Gandía Abellá

FONAMAD: Fernando, ante todo, felicidades por esta fotografía. Por favor ¿nos puedes contar un poco dónde y cómo la realizaste?

La fotografía está tomada en el hayedo de la Pedrosa a principios de noviembre, coincidiendo con la primera nevada de la temporada.

Aquí las hayas resisten en condiciones límite para su supervivencia, tanto por la escasa pluviosidad de los veranos como por lo rocoso del terreno, lo que se hace muy evidente por la cantidad de madera muerta y de ejemplares en mal estado. A pesar de la pequeña extensión de este bosque y de que no hay muchos ejemplares de gran porte, existen al menos dos factores que lo hacen atractivo para la fotografía: se trata del más accesible de los hayedos próximos a Madrid y además, las nieblas de ladera son bastante frecuentes, lo que siempre añade un punto de misterio a las tomas.

Los primeros días de noviembre suelen ser estupendos para fotografiar la otoñada en el hayedo pero en este caso la nieve y el viento habían despojado a muchos de los árboles de gran parte del follaje mientras que otros todavía conservaban hojas verdes.

Como ya no era posible fotografiar un paisaje típicamente otoñal decidí buscar los detalles de color que ofrecieran el contraste necesario a la escena en blanco y negro que me ofrecían la nieve y la niebla.

Esta fotografía, en concreto, se tomó a pie de carretera mientras esperaba que el final de la visita de un colegio devolviera el hayedo a su paz habitual.

El haya de la derecha fue la primera que llamó mi atención, tanto por su forma equilibrada como por la profundidad que daba a la toma el espacio libre alrededor de ella, permitiendo a la vista viajar hacia el fondo del bosque invadido por la niebla. Después sólo era cuestión de equilibrar el lado izquierdo y dar más protagonismo a las hojas centrales acercándoles todo lo posible el objetivo.

El viento y la necesidad de diafragmar bastante por la cercanía de las hojas me obligaron a subir algo el ISO y a esperar los momentos en que cesaban las ráfagas de aire.

En el postprocesado tuve un cuidado especial con el balance de blancos y le dí un puntito de saturación a los tonos rojos para finalizar el trabajo.

FONAMAD: ¿Nos puedes decir los datos de la toma?

La fotografía está tomada con una Canon 7D y un objetivo Samyang 14mm f2.8 totalmente manual.

ISO 320, 1/100s, diafragma probablemente f11 y por supuesto trípode.

FONAMAD: ¿Puedes contarnos algo sobre ti?: tipo de fotografía que realizas, o con la que te sientes más a gusto, método de trabajo, etc.

La fotografía de fauna, y en concreto la de aves, es la especialidad a la que he dedicado más horas de trabajo. Aunque, como todo el que empieza con las aves, he hecho muchas fotografías de lo que los anglosajones llaman “pájaro en palo”, las técnicas de alta velocidad empezaron a ser parte importante de mis intereses cuando conocí el trabajo de mis admirados Stephen Dalton y Ricardo Vila.

Seguramente influido por sus trabajos, me interesa especialmente mostrar el contexto en el que se sitúa la acción y que además éste también participe del valor estético de la fotografía.

Aunque la fotografía de fauna es mi debilidad, el paisaje también me encanta y me obliga a trabajar de una forma diferente, permitiéndome descansar de los tediosos montajes de flashes y barreras o de las agotadoras posturas en el interior del hide.

Últimamente, y debido a que dispongo de menos tiempo del que solía, tengo que seleccionar más el trabajo que realizo por lo que casi todas las fotografías que me planteo están vinculadas a algún proyecto a medio o largo plazo.

FONAMAD: Gracias y, de nuevo, felicidades.

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