«La isla verde»
São Miguel en Las Azores
Por Ramiro Díaz.
En São Miguel, la temperatura media en verano es de 22 grados y la humedad relativa del 80%. En estas condiciones la isla se convierte en un edén selvático; por eso hoy día es conocida como «La isla verde». Cuesta creer que los colonizadores portugueses las llamaran «Azores», en referencia a las aves rapaces que se encontraron (que en realidad eran busardos ratoneros), en lugar de «Islas esmeraldas» o «Verde infinito», porque eso es lo más llamativo de Azores: su verdor interminable.
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Grandes bosques de laurisilva donde apenas entra la luz del sol, con increíbles helechos que se hacen árboles, cedros o las introducidas Cryptomeria japónica forman paisajes de ensueño donde el musgo se agarra a las raíces y los tallos tapizando nuevamente de verde la vista.
Calderas volcánicas
São Miguel tiene otro atractivo que la hace única: en antiguos volcanes, las calderas se han llenado de agua creando espectaculares “lagoas” verdes rodeados de densa vegetación, creando estampas verdaderamente impresionantes, como las de Sete Cidades, Lagoa do Fogo, o el poco conocido pero increíble Lagoa do Congro.
Bosques
Los bosques de laurisilva son impresionantes y en muchos de ellos se cuelan a duras penas algunos rayos de sol que iluminan el sotobosque. Louros, cedros, sanguinhos y helechos que han llegado a ser árboles se dan la mano con cryptomerias, eucaliptos, conteiras (jengibre amarillo), enormes hortensias y otras plantas introducidas a partir de la colonización, configurando un paisaje vegetal donde el verde inunda la mirada y los sentidos.
Cascadas
Volcán de Furnas
Pero no todos los volcanes de São Miguel están inactivos. En Furnas, existe un paraje que se encuentra dentro de una enorme caldera volcánica, formada por antiguas erupciones y colapsos del volcán de Furnas.
Aunque el volcán no está actualmente en erupción, debajo de la zona todavía existe un sistema volcánico activo. El agua de lluvia se infiltra por las fracturas del terreno, desciende a profundidad, se calienta por el calor del sistema magmático y vuelve a ascender, a veces en forma de fumarolas humeantes, que dan al paisaje un aspecto enigmático. Estas fumarolas son aprovechadas por la población local para cocinar el famoso cocido volcánico de Furnas, muy singular.
Fauna en la isla
Dado a la condición de islas volcánicas que nunca estuvieron unidas al continente, la fauna terrestre de Azores es muy pobre, siendo el único mamífero autóctono una especie de murciélago. El resto de mamíferos (roedores, erizo, hurón, comadreja y conejo) fueron introducidos. Cabe destacar el mencionado busardo ratonero (que fue confundido con el azor), subespecie endémica de Azores. Pero si bien la fauna terrestre es escasa, la fauna marina es muy rica: al estar en pleno Atlántico Norte, en una zona de encuentro entre aguas templadas y más frías y con grandes profundidades muy cerca de las islas, el archipiélago funciona como un auténtico punto caliente de biodiversidad marina. Aunque no todos residentes, se han registrado 30 especies de cetáceos, entre los que destacan sin duda el Cachalote (auténtico emblema y reclamo de la isla, muchos souvenirs llevan su dibujo), rorcuales, delfines comunes y mulares… así como el tiburón azul en aguas abiertas.