El somormujo lavanco (Podiceps cristatus)
por Miguel Benedicto
*Para ver las fotos más grandes, haga clic.*
Miguel Benedicto es socio de Fonamad desde hace cinco años y forma parte actualmente de la Junta Directiva.
En este reportaje sobre los somormujos nos habla de las distintas fases en la crianza de esta especie tan llamativa, mostrando las fotografías que captó en sus múltiples sesiones a lo largo de varios meses de seguimiento.
Los somormujos en invierno y primavera
Lo primero que llama la atención de esta especie es el cambio radical de aspecto que sufre cuando se inicia la época de celo. Os muestro una imagen captada en invierno, con su plumaje “apagado” y otra captada en primavera mostrando su rutilante transformación cuando la época de celo y cortejo comienza
Poses y sacudidas
Una de las cosas que me gusta de estas aves es el registro tan variado de poses y comportamientos que presentan, que hace muy entretenido observarlas y fotografiarlas, buscando esos instantes diferenciales, que se salen de la típica pose estática, que nos ofrecen la mayor parte de las anátidas. Aquí van algunas.
Peleas y carreras
En las fases iniciales del cortejo las parejas se consolidan y reclaman su espacio, surgiendo constantes rifi-rafes entre ellas que dan lugar a agitación y carreras sobre el agua. Nunca los he visto volar, prefieren esos desplazamientos ágiles sobre el agua.
La danza
Quizás uno de los comportamientos más llamativo y conocido de los somormujos es su danza de cortejo, una serie de movimientos sincronizados con estiramientos y giros con los que la pareja refuerza su vínculo y se prepara para lo que viene, que no es otra cosa que un largo y extenuante periodo de cría.
Aquí os muestro dos fotos de esta danza, una captada a velocidad normal y otra en baja velocidad, para dejar patente el movimiento fluido de la pareja.
La ofrenda
En un momento determinado ambos miembros de la pareja se sumergen y cogen materia vegetal en el pico, se dirigen uno hacia el otro, y se yerguen sobre el agua batiendo sus extremidades para danzar «de pie» durante unos segundos mientras portan ese material, toda una promesa de construir juntos el nido.
La cópula
Tras la coreografía y la danza sobreviene la cópula, normalmente simultánea a la propia construcción del nido acumulando material vegetal en aguas calmadas y poco profundas. La hembra adopta una posición invitadora, y el macho salta sobre ella.
Tras la cópula, el macho salta hacia delante sobre la hembra y adopta una pose que parece orgullosa.
Los nidos
Avanza la temporada de cría de los somormujos y ya con los nidos hechos comienzan las puestas y la incubación.
Durante la construcción del nido es frecuente ver a los somormujos recogiendo material para su construcción y refuerzo.
Es tiempo de ir cuidando los huevos, acomodándolos con esmero e incubándolos pacientemente. Los dos miembros de la pareja se dedican al cuidado de nido y huevos, y continúan aportando material para el nido, cada vez más robusto y preparado.
Periódicamente se produce el relevo entre los dos miembros de la pareja. Incluso en ocasiones la pareja permanece relajada en el nido, son momentos con mucho encanto.
Cuando nacen los pollos
Tras aproximadamente un mes de incubación van naciendo los pollos, a intervalos regulares de uno o dos días. Enseguida aprenden a trepar por el dorso del adulto donde se resguardan, asomando en ocasiones su cabeza en una imagen muy tierna.
Los adultos se siguen turnando manteniendo la incubación de los huevos aún no eclosionados y atendiendo a los pequeños ya nacidos, a los que les empiezan a suministrar pequeñas plumas interiores o plumones, que se arrancan, para despertar su reflejo de alimentación.
Pronto los adultos empiezan a suministrar a los pollos pequeños peces que pescan incansablemente. La competencia de los pollos para conseguir el bocado genera imágenes espectaculares.
Aunque la puesta puede llegar a seis huevos, el máximo que yo he podido ver ha sido de cinco pollitos, que apenas permanecen en el nido cuando ya el último de ellos ha nacido y los adultos ya se lanzan ambos al agua.
Es un momento efímero, pues los pollos abandonan el nido en ese momento para desplazarse encaramados al dorso de los adultos, donde siguen siendo alimentados por el adulto «liberado», y realizando ocasionales aventuras acuáticas independientes (bajo supervisión, claro).
Haciéndose adultos
Poco a poco los pollos van creciendo y ganando independencia, pero les cuesta emanciparse, y tratan de estirar la etapa en la que siguen siendo transportados y alimentados por los adultos. Algo me suenan estos comportamientos, jeje.
Llama la atención que en ocasiones el pollo parece más grande incluso que el adulto, cuyo plumaje parece muy castigado tras la intensa temporada de cría, aunque abnegado en su tarea de seguir alimentando a los juveniles.
Aclaración: Soy consciente de que solemos recomendar no hacer ni difundir fotos de los nidos de las aves por las molestias que se pueden ocasionar en un periodo tan crítico para la especie. Creo que en este caso no aplica esta restricción, son aves que crían a escasa distancia del camino frecuentado por paseantes, deportistas y vehículos, acostumbradas a este trasiego y proximidad, y su comportamiento no se ve alterado por ello (las imágenes hablan por sí solas).
Todas las fotos son © Miguel Benedicto
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VAYA pasada de artículo tan informativo y entretenido! Y con su secuencia de fotos de unas cuántas, muchas sesiones, es una auténtica joya. Enhorabuena Miguel. Te lo has currado, con mucha habilidad y trabajo.
Gracias André, me alegro de que te haya gustado, y además todo un halago viniendo de ti, que unas cuantas sesiones en el lugar ya llevas.
Qué maravilla. Me parece un documento super currado.
Muchas gracias Juan Manuel, me alegro de que te haya gustado.