Ya de vuelta de unos días muy intensos por la actividad fotográfica y las largas jornadas en las llanuras húngaras, podemos compartir con vosotros las emociones de este viaje conmemorativo de los veinte años que cumple nuestra Asociación.
Tuvimos la fortuna de que el tiempo vino frío y con nieve. Al llegar a Balmazújváros, localidad situada en el este de Hungría, nos esperaban unos -14ºC y un paisaje nevado que prometía una buena iluminación desde los hides. La temperatura subió paulatinamente día a día, pero siempre bajo cero, durante, prácticamente, toda nuestra estancia. Los hides están situados en el Parque Nacional del Hortobágy.

©Luis Pérez
Además, al estar al este de Europa, las horas de luz se adelantaban respecto a España, por lo que había que estar en el hide antes de las 6 de la mañana. De camino, los conductores recogían liebres atropelladas por el tráfico, que luego servían de cebo para las rapaces. A las 4 de la tarde ya oscurecía y volvían a recogernos. Cena a las 6 pm, un rato de Fonabar en la sobremesa, y a descansar hasta el día siguiente.

El grupo de 5 fonameros inscritos en la actividad, con la coordinación de nuestro compañero Joan Roca, nos dividimos en dos equipos para rotar por los distintos hides de la organización. A pesar del frío exterior, en el interior se podía estar confortable gracias a la calefacción que tenían. Además, al estar semienterrados en el terreno, teníamos un efecto “tumbing” que facilitaba la fotografía de las aves que se acercaban.


El pigargo europeo fue la estrella de esta salida, un ave magnífica por su porte, envergadura y capacidad fotogénica, sobre todo los ejemplares adultos. Pudimos disfrutar de sus aproximaciones, es conducta alimenticia, interacciones tanto en tierra como en vuelo.

©Joan Roca

©Isidro de Pablo

©Antolín Ray

©Luis Pérez

©Antolín Ray

©Joan Roca
Pero no le faltaba la compañía de varias especies de córvidos (cuervo, grajilla, corneja cenicienta, urraca, grajo), y picapinos. También tuvimos ocasión de fotografiar una colonia de búhos chicos y de pasar unas horas en un hide de paseriformes, al que se acercó un gavilán que deleitó durante cerca de media hora a los que estaban allí.

©Antolín Ray

©Antolín Ray
Con tanta oportunidad fotográfica, nos volvimos con las tarjetas a rebosar, lo que promete un buen número de horas de trabajo de selección y edición cuyos frutos compartiremos con vosotros en los próximos días.
En definitiva, una experiencia inolvidable, con la guía y experiencia de Joan Roca, que gestionó con eficacia todos los trámites para que solo nos ocupásemos en disfrutar, y a quien agradecemos la propuesta y organización de esta actividad conmemorativa del 20º aniversario de Fonamad.